viernes, 5 de julio de 2013

Podríamos jugar

Podríamos jugar a llevarnos mal, a pelear, a insultarnos, a llorar.

Podríamos jugar a ser indiferentes, a no hablar, a no preocuparnos.

Podríamos jugar a ser (in)diferentes, valorándonos, al menos un poco más de lo que lo hacemos habitualmente.

Podríamos jugar a llevarnos bien, jugar a hacernos bromas, a tomarnos juntos cientos de cañas, jugar a jugar. 

Podríamos jugar a gustarnos, a tontear, a besarnos, y jugar a jugar, de distinta manera.

Podríamos, incluso, jugar a querernos, jugar a abrazarnos, a besarnos más, a llorar, de nuevo, a respirarnos.

Podríamos jugar. Pero por favor, si jugamos, mejor siempre a lo mismo, a cualquier cosa, la que quieras. Porque cuando juegas a tantas cosas a la vez, uno acaba por hacerse un lío con las reglas del juego, y dejar las partidas a medias. Y yo no estoy dispuesta a retomar la partida otra vez.




lunes, 6 de mayo de 2013

Felicidad

"Se suele creer que el pensamiento positivo ayuda a llevar una vida más feliz. De pequeños nos decían que sonriéramos y que pusiéramos cara de estar contentos, de mayores nos dicen que miremos el lado positivo, que no hay mal que por bien no venga y que el vaso está medio lleno. A veces la realidad se impone, y te impide comportarte como si fueras feliz. La salud te puede fallar, tu pareja te puede engañar, tus amigos pueden defraudarte... En esos momentos solo quieres aceptar la realidad, olvidar las apariencias y ser tú mismo, asustado e infeliz. 

Si le preguntas a la gente qué quiere en la vida, la respuesta es sencilla: ser felices. Pero quizá sea esa expectativa, querer ser felices, lo que nos impide llegar a serlo. Quizá cuanto más intentemos obligarnos a ser felices, más confundidos estemos, hasta que ni nos reconocemos. En vez de eso seguimos sonriendo, e intentamos ser esas personas felices que quisiéramos ser, hasta que nos damos cuenta que lo hemos tenido delante. Ni en nuestros sueños, ni en nuestras esperanzas, sino en lo que nos hace sentir cómodos, en lo que conocemos".

Grey's Anatomy (6x22)


viernes, 26 de abril de 2013

Educación


Cosas que yo les diría a algunos maleducados sobrados de mucha "educación":

Imaginen un chico que no sabe nada de la vida. Nada de nada. Que no sabe ni hablar con propiedad, ni leer, ni escribir, que no sabe comunicarse en cualquier ámbito. Un chico que no sabe matemáticas, ni geografía, ni lengua. Nada. Un chico al que no le han enseñado nunca, porque nadie se molestó en enseñarle.

Imaginen un chico del que se pueden reír sin él saber por qué se ríen, porque como les he dicho antes, no sabe nada. Un chico que no conoce el mundo más allá de algunas paredes y calles. Un chico que sabe tan poco, tan poco… que no sabe ni lo que es "saber", por lo que tampoco tiene deseos por aprender. Un chico viviendo en la más absoluta ignorancia.

Imaginen ahora, no a un chico, sino a millones. Imaginen una sociedad de personas sin interés, sin entender el mundo. Imaginen personas quietas porque no saben todo lo que podrían llegar a hacer, todo lo que podrían llegar a combatir, todas las personas a las que podrían decir "no", sin saberlo. Imaginen personas sin criterio propio, personas que se dejan influenciar por las ideas de cualquiera. Imaginen una sociedad donde solamente haya personas que saben poco, muy poco, o nada.

Imaginen una sociedad sin educación.

Déjense de bobadas y piensen ahora, señores, cual es la fuerza más grande que puede mover el mundo. Piensen qué es lo verdaderamente importante.

martes, 23 de abril de 2013

Hacer las cosas bien

Hacía mucho tiempo que no me pasaba por aquí, y supongo que porque últimamente no me ha ocurrido nada que me haya hecho pensar "joder, me tengo que desahogar". Pero hoy sí. Hoy me tengo que desahogar.

Hoy me tengo que desahogar para decir que estoy hasta las narices de que la gente sea hipócrita. Hoy me tengo que desahogar para decir que la gente va de buena, de amable, de "yo te escucho", de "yo te entiendo", de "yo he pasado por lo mismo", de "te digo todo esto mientras te jodes por mi culpa". Hoy me tengo que desahogar para decir que no entiendo a las personas. Que no entiendo por qué somos tan idiotas de confiar en quien no debemos, de pensar que los demás van a hacer por ti lo que tú por ellos, de creer que hacer las cosas bien nos soluciona la vida. 

¿Hacer las cosas bien? Eso se lo inventó algún idiota que tenía una fe en la humanidad que bastante se alejaba de la jodida realidad. Haces las cosas bien porque crees que tienes que pagar un café en una cafetería porque te lo están sirviendo. Porque cómo no vas a devolver el libro de la biblioteca a tiempo. Porque él se merece una explicación después de todo este tiempo. Te crees que todo el mundo es bueno, que todo el mundo va a actuar como tú en cualquier situación, que todo el mundo tiene respeto por el resto de la gente, por las cosas que hace bien esa gente.

Y claro, resulta que después de pedir el café, el de la mesa de al lado se va sin pagar. Resulta que vas a por un libro a la biblioteca y no lo puedes coger porque alguien no lo ha devuelto antes. Resulta que a ti, explicaciones, no te dan ninguna. Y resulta que te das cuenta cincuenta veces de que tú haces las putas cosas bien, de que tú pagas, devuelves y explicas, y los demás no. De que tú respetas, de que tú te comportas, de que tú sabes ser persona. De que vaya cómo tiene que ser la estupidez humana que siendo "personas" tenga que entrecomillar la palabra, porque humanidad poca.

Y de esas 50 veces en las que te das cuenta de que tú haces las cosas bien por la gente y ellos por ti no, la primera puede no hacerte mucha gracia, la segunda molestarte, y las 47 siguientes joderte. Pero es que la última ya no. En la última sientes como si tus sentimientos de rabia, tristeza e impotencia se mezclasen, para desmoronar tu pequeña confianza en los demás y en ti mismo.

Yo creo que de pequeños nos cuentan mentiras como el Ratoncito Pérez o los Reyes Magos para prepararnos para descubrirlas. Para afrontar esas mentiras. Y es que no mucho más tarde que eso te toca enterarte de que no vas a vivir como en la infancia toda tu vida. Te toca enterarte de que es más fácil ser desdichado que afortunado, de que te empujan más manos de las que te tienden, y de que "hacer las cosas bien" es una cualidad que muy pocos poseen. 

Y aunque pueda resultarme insuficiente, hasta aquí mi reflexión y desahogo.




domingo, 17 de febrero de 2013

Querer

Él necesita tener a alguien. Y cuando lo tiene, no cambiar, establecerse, querer. ¡Como si de una obligación se tratase! Y lo normal no es eso. Lo "normal" es no saber lo que sientes por alguien. Asustarse por sentir más de lo que deberías. No darte cuenta de que quieres a alguien, hasta que un día lo sabes. No querer porque creas que eso es querer, sino querer porque sepas que eso es querer, y que lo que sientes no puede ser otra cosa más que amor. Sentir algo por alguien cuando no puedes, debes o quieres. 

Querer a pesar de no hablar, a pesar de no ver a la otra persona. Querer a pesar de que pase el tiempo y saber que eso es querer, porque no se te va de la cabeza. Querer tanto que lo puedas llamar "amar". Querer tanto que no veas más allá, que no te des cuenta de que has dejado de querer a alguien, porque te parece imposible que se haya acabado. Porque sí, el amor, como el odio, puede acabar algún día. 

Querer no se decide, ni se aprende a hacerlo. Que Marcus Mumford ya nos cantó en Winter Winds aquello de que su cabeza le dijo a su corazón que dejase crecer al amor, y su corazón no le dejó. Y como a él, nos puede pasar al resto. 

No se puede controlar querer.





"A ti simplemente lo que te pasa es que es tu puto mejor amigo y le quieres, pero como mejor amigo. Y te gusta, porque sabes que es el mejor amigo del mundo, que seguramente lo sea. Pero lo que te pasa es que es tan amigo tuyo que es difícil encontrar un sentimiento que supere al querer a un mejor amigo, y por eso tan sólo te gusta. Él es diferente a ti o a mi, tú eres como yo en prácticamente todo, y supongo que en esto también. No puedes encontrar ese sentimiento solo buscándolo, y no puedes pretender que él no lo haga".

sábado, 19 de enero de 2013

"De que estamos luchando por algo que es justo"

"- Por favor Carmen, no te olvides nunca de lo importante.

- ¿De qué?

- De que tenemos razón, de que estamos luchando por algo que es justo.

- Ya no sé lo que es justo y lo que no.

- Sí que lo sabes, claro que lo sabes. Igual que sabes que cuando todo esto haya pasado alguien tendrá que recordarlo.

- No podría olvidarlo, sería como olvidarte a ti.

- De eso se trata Carmen, de que no me olvides. No tenemos que tener miedo, prométeme que no vas a tener miedo.

- Te lo prometo.

- Tenemos que ser muy valientes. Muy valientes. Porque Peque, no nos van a indultar."

Las 13 Rosas

domingo, 13 de enero de 2013

Si salvaguardamos ese centímetro, somos libres.

"Sé que no hay forma de convencerte de que éste no es otro de sus trucos, pero no me importa. Yo, soy yo. Me llamo Valerie. No creo que viva mucho más y quería contarle a alguien mi vida. Ésta es la única autobiografía que voy a escribir. Y Dios... ¡La estoy escribiendo en papel higiénico!

Nací en Nottingham, en 1985. No recuerdo mucho mi infancia, pero... Sí recuerdo la lluvia. Mi abuela tenía una granja en Tottle Brook, y solía decirme que Dios estaba en la lluvia. Al acabar el colegio, ingresé en un instituto para chicas. Fue allí donde conocí a mi primera novia. Se llamaba Sarah. Recuerdo sus muñecas, eran preciosas. Creía que nos amaríamos eternamente. Recuerdo que nuestro profesor nos decía que era una fase adolescente que pasaría. A Sarah se le pasó. A mí no.

En 2002 me enamoré de una chica que se llamaba Christina. Aquel año se lo dije a mis padres. Fui capaz porque Christina estuvo a mi lado cogiéndome la mano. Mi padre no podía mirarme, me dijo que me fuera y que no volviera jamás. Mi madre no dijo nada. Sólo les había dicho la verdad, ¿Tan egoísta fui?

Nuestra integridad vale tan poco... Pero es todo cuanto realmente tenemos. Es el último centímetro que nos queda de nosotros. Si salvaguardamos ese centímetro, somos libres.

Siempre supe lo que quería hacer con mi vida, y en 2015 protagonicé mi primera película, "Las Salinas". Fue el papel más importante de mi vida, no a nivel profesional, sino a nivel personal, porque conocí a Ruth. La primera vez que nos besamos, sentí que no quería volver a besar otros labios que no fueran los suyos. 

Fuimos a vivir juntas a un apartamento en Londres. Sembró Violet Carsons en los maceteros de la ventana, y toda la casa olía a rosas. Fueron los mejores años de mi vida. Pero la guerra norteamericana se recrudecía cada vez más hasta que finalmente alcanzó Londres. Después de eso no hubo más rosas. Para nadie.

Recuerdo cómo empezó a cambiar el significado de las palabras. Palabras con las que no estábamos familiarizados como "colateral" y "entrega" empezaron a dar miedo, mientras que otras como "fuego nórdico" y "artículos de lealtad" empezaron a cobrar poder. Recuerdo que "diferente" pasó a significar "peligroso". Aún no lo entiendo. ¿Por qué nos odian tanto?

Detuvieron a Ruth mientras hacía la compra. Nunca en mi vida he llorado tanto. No tardaron en venir a por mí. Es extraño que tenga que pasar el final de mi vida en un lugar tan horrible. Pero durante tres años recibí rosas, y no tuve que arrodillarme ante nadie. 

Moriré aquí, cada centímetro de mí perecerá. Cada centímetro, salvo uno. Un centímetro. Algo pequeño y frágil, y lo único que merece la pena conservar en el mundo. Nunca debemos perderlo o entregarlo. Nunca debemos dejar que nos lo arrebaten. 

Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren. Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo, o a besarte... Te quiero. Con todo mi corazón. Te quiero."



Carta de Valerie (V de Vendetta)


martes, 8 de enero de 2013

Nunca sabes cuál va a ser el día más importante de tu vida.

Nunca sabes cuál va a ser el día más importante de tu vida. Los días que crees que serán importantes nunca son como los imaginas en tu cabeza. Los días normales que empiezan igual que otro cualquiera son al final los más importantes.

Nunca sabes que el día más importante de tu vida es el más importante hasta que lo vives. No reconoces el día más importante de tu vida hasta que estás dentro de él. El día que te entregas a algo o alguien. El día que te rompen el corazón. El día que conoces a tu alma gemela. El día en que te das cuenta de que no hay casi tiempo porque quieres vivir para siempre. Esos son los días más perfectos.

Izzie Stevens, Grey's Anatomy.

domingo, 30 de diciembre de 2012

366 días.

El 31 de diciembre es la fecha catalogada de manera no oficial como el día para hacer balance personal de todo lo vivido durante un año, 365 días. Y en el caso de 2012, 366 días. No de hacer un balance completo de todo. La economía sigue igual o peor si cabe, todo el mundo se sigue quejando por todo (y con razón en la mayoría de casos), sigue existiendo el hambre, la pobreza, la riqueza, los políticos corruptos y los cantantes haciendo playback en programas especiales de televisión. Pero no. Hablo de nosotros. De pensar solamente durante un día en nosotros, de pensar si nuestro año ha sido bueno, malo, extraño, diferente, divertido, o único. Es el momento de poner en una balanza todo lo acontecido, y decidir cual de los dos lados pesa más. 

Te das cuenta al utilizar esa balanza de todo lo acontecido, tanto bueno como malo, y de cómo todas esas cosas han hecho que el 2012 comenzase de manera completamente diferente a como ha acabado. De personas que el 1 de enero estaban y el 31 de diciembre no, y viceversa. De relaciones que existían y ahora no, y al revés. De lo que no hubo ni a comienzos de año ni al final, pero sí durante él. 

Y es que nuestra vida, nuestros días, se ven influidos básicamente por nuestro entorno, nuestras personas. Porque una acción que pueda cometer alguien puede cambiarte completamente. Las palabras de una persona un día suelto que se convirtieron en palabras continuas diarias. Las discusiones fortuitas que pudieron pasar a una rutina de imposible entendimiento. Los besos esperados convertidos en besos diarios. Los besos diarios convertidos en recuerdos pasados. 

Es abrumador. Es completamente abrumador pensarlo. Hay montones de cosas que nos han ocurrido, que nos han cambiado, que nos han hecho sentir, pero hay unas pocas contadas que son las primeras que se nos han podido venir a la mente al pensar lo que ha cambiado todo durante un año. Incluso cosas que puede que ahora y hace 365 días (o 366), no tuvieran relevancia, pero que sí la tuvieron en cierto momento dentro de este periodo de tiempo. Hechos comenzados y terminados en el mismo año. Hechos importantes. 

No nos vamos a acordar de la ropa que decidimos ponernos el primer día del año o de la pelea que tuvimos cierto día por una mala interpretación de un comentario. Nos acordaremos de aquellos que son importantes, y de los que no lo son pero lo fueron. 

La verdad, 2012 ha sido un buen año, a pesar de todo lo malo. Por los buenos momentos, y lo que perderlos y sufrir por ello nos ha enseñado. Por haber aprendido de todo ello, y haber crecido como personas, de la manera que sea. Por los cambios. Los cambios malos, los buenos y los inusuales. Por habernos sorprendido con el comportamiento de las personas, y el nuestro propio. Por habernos dado cuenta de lo que somos. Porque nadie podía imaginar hace un año que 366 días después tantas relaciones hubiesen cambiado tanto. Porque no podíamos imaginar que 366 días después seríamos personas un poco más diferentes a lo que éramos antes. Por todo ello, ha sido un año bueno, malo, extraño, diferente, divertido, único. 



Feliz año nuevo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Armonía, melodía, poesía, ritmo y silencio.

Un acorde en música es algo muy sencillo, aparentemente: hablando de acordes simples, las triadas,  tres notas. Tres notas que suenan a la vez y que crean una armonía. 

Dicho de manera sencilla, esta armonía viene dada porque esas tres notas tienen una relación entre sí, y pertenecen a una misma escala. A este acorde le puede continuar otro, y otro, y otro, y entonces surge una composición armónica, mucho más complejo pero con sentido unitario. A estos acordes simplones se les puede añadir (o no) más notas, y cobra cada vez más sentido y fuerza.

Entonces aparece la melodía y se coloca sobre la armonía. Es decir: un pianista se pone a tocar un acompañamiento sencillo de acordes, y de repente comienza a cantar, a contar algo, algo que se ha apoyado previamente en los acordes principales.

Pues bien, las personas son como la música en cierto modo. Por ejemplo: dos personas se conocen, cogen confianza, tienen a sus amigos en común, y todos entre ellos forman un grupo: la escala. El conjunto de notas que va a funcionar en común. Lo que va a hacer que todo tenga sentido. 

Esas personas, esa escala, van a formar relaciones, recuerdos, momentos. Los acordes. Todos se ponen en común para crear una historia, para forjar unas relaciones entre ellos. Y ahora es cuando contamos una de todas las cosas que ocurrieron. La historia principal de las dos personas que se conocieron y que formaron parte de ese grupo, la melodía. La melodía es aquello que creemos que escuchamos, cuando realmente es solo una pequeña parte de todo lo que podemos oír. 

La melodía da la historia principal, la escala ofrece una serie de emociones, los acordes dan estabilidad, la rapidez aporta calma o inquietud, la intensidad da emoción, y los silencios a veces no esconden nada, sino que lo dicen todo.

Cuando escuchamos la canción no estamos escuchando tan sólo una letra cantada, o una sucesión de notas aisladas. Lo que realmente sentimos es toda la canción. Estamos escuchando un conjunto entero de armonía, melodía, poesía y ritmo. Y si una de esas cosas cambian, un acorde durante el estribillo no está, o falta una cadencia al final de la composición, la historia cambia. 

Y lo mismo pasa con las personas. Exactamente lo mismo. Porque nos cuentan una historia y nos la creemos, nos la creemos como tontos. Y criticamos, criticamos como si lo supiésemos todo, cuando no nos hemos molestado en saber toda la historia completa. No sabemos todas las personas que han influido en una historia, en una decisión, todos los hechos anteriores, todos los sentimientos que decidieron aparecer anteriormente y que nadie conoce. 

Que si cuesta tanto ser compositor y se valora tanto, será por algo. Que no podemos andar juzgando sobre algo que no sabemos. Que escuchamos la melodía sin querer sentir la armonía, y ese es, desgraciadamente, un error muy extendido. Que debemos escuchar incluso los silencios.




martes, 13 de noviembre de 2012

"No. No estoy bien"

"No pasa nada, estoy bien."

No, no estás bien. Te han hecho daño, y por muy pequeño que este haya sido, no estás bien. No estás bien porque te has hundido por dentro y ni siquiera tienes palabras para decirlo. No estás bien porque no puedes ni comer, ni dormir, y sientes que ni siquiera puedes respirar. 

No estás bien porque lloras cada vez que piensas lo que has perdido y lo que nunca tendrás. Porque sonríes falsamente cuando te preguntan cómo estás. Porque te aíslas en los únicos pensamientos que ocupan tu cabeza durante todo el día sin saber que ocurre a tu alrededor. 

No estás bien porque sientes que nadie puede entenderte, porque no tienes a quién contárselo. No estás bien porque incluso te da vergüenza que sepan lo que te ocurre, porque ha pasado tanto tiempo que te tomarían por loco si dijeses que aún te afecta. 

No estás bien porque ya no vas a poder decir lo que pensabas a alguien. No estás bien porque piensas que nadie va a sentir por ti lo que tú sentiste una vez, porque piensas que nadie va a hacer por ti lo que tú hiciste por ellos. No estás bien porque sabes que te van a hacer daño. No estás bien porque eres demasiado para alguien y aún así te considera inferior.
No estás bien porque a pesar de tener unas sonrisa en la cara, te puede llorar hasta el corazón.

No, no estás bien. Te acaban de hacer daño, aunque sea una aguja comparada con un puñal, pero te ha hecho daño. Aunque tan solo sea una mala contestación o una pelea con orgullo, pero es la guinda del pastel, la gota que colmó el vaso. Que sí, que no es nada, pero aunque esto pueda estar mal, si quieres explotar, explotas. Y si quieres llorar, lloras. Y si te quieres enfadar, te enfadas. Porque tienes todo el derecho del mundo a coger toda esa montaña de mierda y tirarla por la ventana de una vez. 

Y que lo primero que puede ayudarte a dar el primer paso para cambiar todo eso es decirlo: "No. No estoy bien". 

domingo, 30 de septiembre de 2012

"No, yo soy así".

- Puedes sobrellevar la situación o verte superada. La decisión es tuya. 

- No es como me lo había imaginado.


- Nunca lo es. Siempre van a decirte quién eres, ¿Sabes? Devuelve el golpe diciendo "No, yo soy así". ¿Quieres que te miren con otros ojos? Pues oblígales. Si quieres que las cosas sean diferentes sal a comerte el mundo, porque las hadas madrinas no existen.



"Once Upon A Time".

domingo, 16 de septiembre de 2012

Las cosas claras mejor.

Vamos a dejar claras una serie de cosas: 

Gilipollas es quien se dedica a joder a todo el mundo, no quien es jodido por los demás. 

No debe sentirse como una mierda aquel a quien hablan mal, sino quien habla mal a los demás.

Un inepto es el que se ríe de quien no es capaz de hacer algo, no quien no puede hacerlo, pues es incapaz de entender las dificultades de alguien.

Una persona falsa no es quien no saluda a alguien por la calle que tan sólo conoce de vista, y que cuando están con más gente sí lo hace, sino quien habla de alguien mal a sus espaldas y a la cara le dice lo contrario. 

Imbécil no es quien se preocupa por alguien y no es agradecido por ello, sino quien ni siquiera es capaz de ver esa preocupación.

No es un borracho ni tiene un serio problema alguien que se coge una cogorza un fin de semana, tiene lagunas de memoria que parecen océanos y lo vomita todo, sino quien tiene que esconderse para beber diariamente.

Mala persona no es aquella que hace cosas malas y luego se arrepiente. Mala persona es quien hace cosas malas y, sabiéndolo, piensa que son lo correcto.

Idiota no es alguien que llora por otra persona. Idiota es quien hace llorar, y consciente de ello, no se siente mal o pide siquiera perdón.



Que quede todo claro.





sábado, 15 de septiembre de 2012

La vida es como una borrachera.


Hablamos de la vida como si lo supiésemos todo, como si la hubiésemos vivido entera y no debiéramos más que despreciarla. Hablamos de la vida como si fuéramos expertos, como si supiésemos lo que debemos hacer en cada momento, cuando ni siquiera hemos hecho la décima parte de lo que deberíamos haber hecho hasta el momento.
A veces planteamos la vida como algo que una vez acaba ya no existe, deja de importar. Como algo que "una vez mueres ya no importa". Y es que no nos damos cuenta de que no sabemos apreciar lo que tenemos. 
La vida nos regala lo mejor de todo: el no saber lo que va a pasar. El hecho de que cada acto, cada decisión que tomemos, desencadene algo inesperado. El hecho de poder aprenderlo todo a partir de la nada. 
Que de los errores se aprende, que si una piedra te hace tropezar, también te hará aprender a esquivarla para la próxima vez. Que si nunca nos ocurriesen cosas malas, tampoco nos ocurrirían buenas, pues sin lo malo lo bueno no existiría. Que sin sufrimiento no hay recompensas, y sin dolor no habrá alegría después. Los errores, los sentimientos, son parte de la vida. Regalos previos a otros mejores. 
Que despreciamos y malgastamos la vida, y no nos damos cuenta de que esa vida es como una puta borrachera. Que hay que embriagarse, olvidar miles de cosas y recordar otras, aprovecharla para disfrutar aunque puedas sufrirla a veces. Que la vida es como una borrachera que te coges sabiendo que puedes pasarlo mal, y aún así quieres disfrutarla, pues sabes que acabará tarde o temprano.
Claro, que todo esto es una suposición. Que hablo de la vida como si lo supiese todo, como si la hubiese vivido entera, cuando todavía no he vivido casi nada. Que si es un error todo lo que he dicho, la próxima vez trataré de esquivar la piedra.




domingo, 12 de agosto de 2012

¿Y si nadie se da cuenta cuando hayas desaparecido?

Un temor que todos tenemos, queramos o  no reconocerlo, es la soledad. Nos puede gustar muchas veces estar solos para pensar, recapacitar, incluso para pasarlo bien simplemente a solas. Pero a nadie le gusta estar "solo", en el sentido estricto de la palabra. 
Queramos o no, una parte muy importante de nuestra vida son las personas que nos rodean, las personas con las que compartimos el día a día, a las que queremos. Esas personas son las que, aunque te encuentres sin nadie más dentro de una habitación, están siempre contigo. Esas personas son aquellas que si faltasen no tendríamos nada. Aquellas que tenemos necesidad de tener, pero también necesidad de que nos tengan. 
El hecho de saber que cuentas para una persona como algo más que una compañía es necesario para cualquiera, de saber que eres importante en su vida, que te echará de menos cuando faltes. El saber que no cuentas sólo para ti mismo sino para los demás.
Y es que nadie, absolutamente a nadie, querría marcharse dejando a todo el mundo indiferente. Nadie querría darse cuenta de que nunca va a dejar un vacío, porque nunca ocupó ningún lugar. Yo personalmente, aunque pueda llegar a sonar incluso algo egoísta, si no soy capaz de dejar un mísero vacío a nadie, si nadie me recuerda aunque sea al contar una anécdota mientras toma una caña, si nadie se da cuenta cuando haya desaparecido, desde luego preferiría desaparecer.





domingo, 5 de agosto de 2012

Siempre creo que todo es una trampa hasta que se prueba lo contrario.

- ¿Creéis entonces que se trata de una trampa? - preguntó el conde.
- Siempre creo que todo es una trampa hasta que se prueba lo contrario -replicó el príncipe -. Razón por la que sigo con vida.

La princesa prometida (Willian Goldman).

sábado, 5 de mayo de 2012

¿Quién es el responsable?

Según va pasando el tiempo nos vamos dando cuenta de lo que teníamos y de lo que tenemos, y de como cada vez nos importan menos unas cosas y más otras. Vamos viendo quienes son las personas que más importan en nuestra vida, y en qué vidas importamos nosotros, en cuales somos imprescindibles y en cuales nadie se daría cuenta si desapareciésemos. Porque sí, vivimos todos la misma realidad, pero en esa realidad hay millones de vidas diferentes, millones de visiones de la misma.
Poco a poco, podemos ir teniendo conciencia de lo que no queremos, y más difícilmente de lo que queremos. Poco a poco podemos darnos cuenta de que hace X tiempo veíamos a alguna o algunas personas de una manera completamente diferente a como podemos verlo ahora, y caemos en la duda. La duda de si fue un error habernos encontrado con esas personas, de si lo fue que ellas se encontrasen con nosotros, de qué hubiese cambiado en nuestra vida si no las hubiésemos conocido. 
Me gustaría saber por qué en un momento determinado alguien importante dejó de serlo, o por qué alguien que no estaba en mi vida, ni siquiera en mi realidad, apareció de repente. Me gustaría saber qué cambia en las personas para que dejen de complementarse. Me gustaría saber quién decide si tengo que preocuparme o pasar de algo. Me gustaría saber quién decidirá la próxima persona que entrará en mi vida sin yo saberlo. ¿Es el azar el responsable de todo esto? ¿El dichoso destino del que tanto hablan? ¿La casualidad? No creo. Los responsables, queramos o no, somos nosotros mismos.


"We create our own destiny."


viernes, 13 de abril de 2012

Personas de cristal.

A veces no nos damos cuenta del daño que podemos llegar a hacer a otras personas con un par de palabras o un mal gesto. El dolor que puede causar la ignorancia y la indiferencia que les mostramos, como si no fuesen nada, como si no estuviesen. A veces, pensamos que el dolor no existe en ese momento. Pensamos que no hemos hecho ningún daño a alguien cuando puede que se esté muriendo por dentro. A veces toda la humanidad que queremos mostrar es una fachada que no sirve de nada.
¿Quién te dice que alguien no está sufriendo continuamente? ¿Que no está poniendo una puta sonrisa todos los días en su boca que desearía quitar? "Personas frágiles, personas de cristal". En cualquier momento pueden caer y romperse en pedazos tras acumular tanta mierda, y parece que se desbordan con cualquier gilipollez. No.
¿Quién cojones somos los demás para juzgar a alguien de quien posiblemente sepamos mucho menos de lo que creemos? Es probable que esas personas tan frágiles sean las más fuertes. Los que cargan con todo en su espalda. Y es que a veces, y sólo a veces, conseguimos darnos cuenta. 

"De verdad que estás bien, ¿No?"
"Sí. Estoy bien."




lunes, 26 de marzo de 2012

Que si vivir es durar, prefiero una canción de los Beatles a un Long Play de los Boston Pops.

Hay que dejarlo claro de una puta vez: Vivir no es mantenerse con vida, tener 70, 80, 90 años y no haber muerto. Vivir es... vivir. Vivir es caer en paracaídas, montar en una montaña rusa, hacer un salto mortal, no tener tiempo para contar todo lo que has hecho para vivir, porque aún vas a seguir viviendo. ¿He exagerado un poco? De acuerdo. Vivir es hacer lo que quieres, hacer algo útil, algo que sirva. Vivir es no desaprovechar la vida en tonterías o en lo que no se desea. Vivir es poder llegar a ser mayor (o ni siquiera) y poder decir que has vivido y que te puedes morir tranquilo. Vivir es sentir, amar, odiar, llorar, reír, decepcionarse y sorprenderse. Vivir corto y como quieres es mejor que vivir mucho tiempo y sin haberlo hecho realmente. Vivir es nacer, aprender, disfrutar y morir. Un ser que vive siempre muere, y ya no le importa. Alguien que ha sufrido, reído, llorado, amado, odiado y sentido todo lo que podía sentir puede morirse a gusto. Pero, ¿Cómo piensa morir alguien que nunca ha vivido? 


-¿A vos te parece que fregar todo el día en la casa es vivir, Susanita?
-¿Por qué no? Mi bisabuela no hizo nunca otra cosa y tiene ochenta y tres años, ¿Qué me decís?
- Que si vivir es durar, prefiero una canción de los Beatles a un Long Play de "Los Boston Pops".

domingo, 25 de marzo de 2012

Adaptarse o morir.

'"Adaptarse o morir". Por muchas veces que lo hayas oído, la lección sigue siendo difícil. el problema es que somos humanos, queremos más que solo sobrevivir. Queremos amor, queremos éxito, queremos ser lo mejor que podamos ser. Peleamos con uñas y dientes para conseguirlo, y lo demás nos parece la muerte.'

Grey's.